El otro apartado artístico de la boda lo puso Irene, quien preparó 90 collares de fimo a mano para regalar a las invitadas. Menudo curro… Hay que amasar, cocer y engarzar, lo que lleva un tiempo. ¡Pero quedaron estupendos!
Si quieres ver más bisutería diseñada por ella, puedes hacerlo en su página web. Tiene diseños estupendos con fimo, cuero, fieltro y metal. ¡Admite encargos!
Por otra parte, los hombres recibieron el clásico puro. Nada mejor para provocar mareos, dolores de cabeza e indisposiciones de distinta índole a los más nenazas (¿eh, Isra?) Pero tenía que haber puros. Si no, ¿cómo iba yo a poder decir “Me encanta que los planes salgan bien”?








