Esta es una canción poderosa. Creo que hace tres mil años era usada para invocar espíritus protectores. En noches sin luna, alrededor de hogueras monstruosas, el pueblo la cantaba y bailaba hasta la extenuación al ritmo de cientos de tambores, embriagados por su melodía y sustancias psicoactivas (tal vez más por lo uno que por lo otro, sin especificar cuánto de qué). Después copulaban como animales y dormían abrazados hasta el amanecer el sueño de quien sabe que ha hecho algo bueno y correcto.
Hay días en que se te mete algo entre oreja y oreja y no sale. ¡Pues habrá que escucharla! Dos versiones y la original, a cada cual mejor. Tori Amos, Patti Smith y Nirvana.