Estoy hasta los huevos de mi vecina de arriba. Es una de estas personas que cree vivir sola y a las que le importa un pimiento el poder molestar a quienes tiene alrededor. Hace de todo: poner la tele a todo volumen a cualquier hora (hasta el punto de tener yo que subir el de la mía para oirla cómodamente), hacer lavadoras y aspirar los sábados a las nueve de la mañana (total, si ella ya está despierta será que los demás también), pasar del goteo de su water (lo que debe pagar de agua), arrastrar muebles sin sentido, tirar de la cadena sea la hora que sea (¡lo que debe pagar de agua!)…
Lo de la cadena merece un momento especial. No sólo se escucha el agua correr, sino su meadilla al impactar contra el agua. Juro que he estado a punto varias veces de comprarme un cacharro de esos que se usan en el fútbol para hacerlo sonar cuando la doña se ponga a mear, ¡sólo por el placer de pensar que le he cortado el chorrillo del susto!
El caso es que esta mañana me volvieron a despertar arrastrando sillas (o la piedra que lleva atada al tobillo, no lo sé), a las siete de la mañana. ¡Con lo que fastidia que te despierten quedándote todavía un ratito de sueño!
Y dirán “Pues habla con ella”. Ya lo hice hace tiempo. Y me dijo que ella no era, que sería otro el que hacía ruido. Y que tenía una llamada y tenía que dejarme. Los ruidos los hace ella, de eso estoy seguro. ¿Qué haces con un vecino así? ¿Cómo le instas a que deje de molestar? No vas a denunciarle a la policía, sería un poco ridículo a no ser que esté haciendo algo evidentemente molesto. No puedes amenazarle o hacerle algo a sus pertenencias (como rayarle el coche o pincharle las ruedas) porque puede no asociarlo con el hecho de que me molesta. O peor, si lo asocia, puede hacerme lo mismo. Podría lanzarle lejía a la ropa tendida, o algo más desagradable, ya que yo tiendo dentro… pero estamos en el caso anterior. Lo mismo con la típica broma de la caca de perro envuelta en papel ardiendo frente a su puerta. ¡Le he estado dando vueltas!
Total, que sólo se me ha ocurrido avergonzarla un poco. Esta mañana, harto ya de sus ruidos, escribí una notita con una propuesta para acabar con el problema y se la pegué en la puerta para que la lea todo el que pase por delante. Y si sigue haciendo ruido, seguiré poniendo notitas. En su puerta, en el ascensor, en el portal… mwahahaha!
¿Qué demonios se puede hacer contra alguien así? : (


P.D.: A las siete de esa misma tarde, mi vecina bajó a hablar conmigo de muy buenas maneras. Me juró y perjuró que ella no era la causante, que no arrastraba nada. Dijo que ella también oía a veces los ruidos, que igual era el edificio de al lado… No lo sé. Le regalé los discos de fieltro por las molestias… aunque curiosamente los ruidos han disminuido. Igual ha sido casualidad…